jueves, 27 de diciembre de 2012

KOG 67






Se trata de una réplica del kayak que Golden describe en su libro "Kayaks of Greenland" bajo el epígrafe 67; un "piel sobre armazón" tradicional procedente de la bahía de Disko en la costa oeste de Groenlandia. Se construyó en 1931 por encargo del reputado botánico A. E. Porsild y actualmente descansa en el Museo de las Civilaciones, Ottawa con referencia CMC IV-A-375.
Lo primero que nos llamó la atención fueron sus líneas; la cubierta casi plana invierte la línea de arrufo al aproximarse a la proa, que se alza desde la quilla insinuando una ligera curvatura. Sus dimensiones, 499 cm de eslora y 51 de manga, lo hacían muy apropiado para quien iba a ser su tripulante, una mujer que no destaca ni por su altura ni por una larga experiencia con el kayak.
















Aparentemente iba ser un kayak moderadamente estable, de respuestas rápidas, fácil manejo y poco sensible al viento. El Freeship primero y la experiencia después nos confirmarían aquella intuición.






El resultado final es un juguete de 13 kg de peso. Navega casi sumergido cuando el mar se agita. Le gusta surfear y los esquimos se convierten en un mero juego.















martes, 4 de diciembre de 2012

Teñir la tela

El proceso de teñir la tela previamente al barnizado abre gran cantidad de posibilidades a la hora de elegir el aspecto final del kayak. Los colores que obtendremos con el tiente no serán seguramente ni tan uniformes ni tan saturados como los que resultan de aplicar un barniz de color. Por contra, con el tinte obtendremos tonos más sutiles, incluso traslúcidos, lo que resultará sin duda en un efecto mucho más natural.

Antes de seguir adelante conviene dejar clara la diferencia entre un tinte y un pigmento. El tinte, que debe ser específicamente apropiado para la tela que vamos a teñir, interacciona con esta cambiándole el color sin perjudicar la adherencia de los barnices que apliquemos posteriormente, ya de por si complicada en el caso del nailon. El pigmento se compone normalmente de partículas sólidas que se mezclan con el barniz para cambiarle el color. Estas partículas sólidas se depositan luego en los intersticios de la trama del tejido empeorando ligeramente la adherencia del barniz.

Para teñir el nailon debemos usar un tinte al ácido. Yo he utilizado los de Jacquard con buen resultado

Para empezar la tela debe estar limpia (libre de aceites y grasas.)
En un recipiente se diluyen de 15 a 30 grs. en un poco de agua caliente y disolvemos luego la pasta resultante en dos vasos de agua hirviendo.
A continuación añadimos 1 ó 1,5 vasos de vinagre o 30 grs de ácido cítrico y 1,5 vasos más de agua caliente. Se añade también una gota detergente líquido o de alcohol para que el tinte se diluya mejor.
(Las cantidades de agua y tinte son variables dependiendo de lo fuerte que queramos el color. Podemos hacer una prueba aplicando un poco de tinte sobre un retal de tela. El color que tengamos con la tela todavía húmeda por la aplicación del tinte será el que tendremos después de aplicar el barniz a la tela teñida.)

Ponemos esta mezcla en un bote con aplicado de spray.
Aplicamos el tinte con el spray y lo extendemos con un cepillo de espuma, esponja, etc. Debemos trabajar rápido, evitando los chorretones y sin volver atrás para hacer correcciones. Es muy difícil conseguir un color totalmente homogéneo (quizá con la práctica.) Conviene aplicar la mezcla caliente, si enfría la podemos calentar en el microondas.
El calor y la humedad son factores determinantes para fijar el tinte que de hecho necesita una temperatura de 85ºC para fijarse. Podemos aplicar el calor con una pistola de de aire caliente, siendo, eso sí, muy cuidadosos de no quemar la tela. Personalmente prefiero utilizar una plancha de vapor que paso por la tela sin aplicar fuerza.
El propio proceso de mojar la tela al aplicar el tinte y secarla posteriormente con calor nos servirá para encogerla y darle tensión.





Una vez que la tela (y el armazón interior) esté totalmente seca podemos impermeabilizarla aplicando varias manos de barniz de poliuretano. De todos los que yo he probado me quedo sin lugar a dudas con el BOAT COATING de COELAN. Se suministra en dos versiones: GLOSS o brillante y SILK o satinado. El satinado es un barniz que sólo se puede aplicar como única y última capa. Si se dan dos capas de este producto se vuelve brillante. El producto en cuestión es bastante espeso; podemos aplicarlo con rodillo o diluirlo con un producto específico de la misma marca para aplicarlo con brocha o pistola.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Reformar el kayak




Siguiendo la más pura tradición esquimal, tras dos años de uso le quité la piel mi kayak. No es que fuera estrictamente necesario, lo hice para acometer una serie de reformas encaminadas a reducir el volumen general del casco con el objetivo de elevar la línea de flotación y así hacerlo menos sensible al viento.
La madera ha oscurecido, aún está húmeda y huele a sal. Salvo por los stringers de proa, que se han retorcido, el resto de las piezas están en buen estado. Aún así habrá que reemplazar o modificar muchas de ellas. Las ligadas se han aflojado. En adelante usaré hilo de poliester encerado, mucho más estable que el nylon.


Actúe sobre el volumen del casco de dos modos:
reduje la manga de 53,5 cm a en 50,8 cm
Reduje la profundidad al arrufo en el respaldo de 20,5 a 17,5 cm.
Con esto aumentará la altura de la línea de flotación. El kayak navegará más hundido, más camuflado del viento. La eslora también aumentará, más veloz. La merma en la manga efectiva no será tan acusada como la de la anchura máxima, así que no es de esperar una pérdida de estabilidad demasiado drástica.

También quería mejorar la estabilidad direccional y la manera para ello es reducir el rocker. Para conseguirlo hube de suplementar las piezas de popa y de proa. La flecha del arco que describe la curva de la quilla, medido en el centro, pasó de 12,5 cm (sin duda la tensión de la tela había acentuado el grado de curvatura) a 6,4 cm. Ahora el kayak mantiene mejor el rumbo y aún se muestra ágil en los pasos estrechos y revirados.




Para completar el trabajo retrasé unos 5 cm el travesaño que me castigaba la espalda, lo que me permite insertar entre ambos un respaldo más mullido.