El kayak tradicional, su construcción y su uso, su estudio, las leyendas que lo rodean... La fascinación que todo esto me produce marca una nueva etapa en mi vida.

sábado 18 de octubre de 2008

28. Primera prueba.


Antes de ponerle al kayak la piel definitiva conviene probarlo. Se trata de obtener una primera impresión de su comportamiento en el agua y de comprobar si se ajusta o no a las dimensiones corporales de su tripulante. Hasta que no pongamos la tela definitiva aún estamos a tiempo de corregir la estabilidad direccional o el asiento del kayak en el agua o incluso de modificar la posición de algún elemento estructural como por ejemplo el apoyapies o cualquier otro travesaño de cubierta.

A modo de piel provisional podemos utilizar película de plástico del que viene en rollo y que se usa en la industria para envolver palets y similares; muy parecido al de cocina pero más fuerte. Varias vueltas alrededor del armazón, envolviéndolo de la forma más parecida posible a lo que será su piel definitiva, serán suficientes. Al fin y al cabo basta con que esta piel provisional mantenga el kayak a flote durante algunos minutos, los suficientes para obtener esa primera impresión. Realizaremos la prueba en aguas tranquilas tratando de no someter el kayak a grandes esfuerzos. Podemos sujetar las vueltas de plástico con cinta americana, mejor cuanto más resitente al agua.

En la fase actual de nuestro proceso constructivo es un poco prematuro hablar de esta prueba, no digamos ya hacerla, pero se trataba de aprovechar un encuentro con la persona a la que va destinado este kayak, de la que dicho sea de paso me separan algunos kilómetros. Tanto es así, me refiero a lo de prematuro, que antes de envolver el armazón tuve que colocar tanto a proa como a popa tirantes de cubierta (stringers) provisionales, lo que al final resultó de gran utilidad para valorar el espacio reservardo para los pies.
Las explicaciones correspondientes a los stringers de cubierta las veremos cuando se coloquen las piezas definitvas.