lunes, 3 de diciembre de 2012

Reformar el kayak




Siguiendo la más pura tradición esquimal, tras dos años de uso le quité la piel mi kayak. No es que fuera estrictamente necesario, lo hice para acometer una serie de reformas encaminadas a reducir el volumen general del casco con el objetivo de elevar la línea de flotación y así hacerlo menos sensible al viento.
La madera ha oscurecido, aún está húmeda y huele a sal. Salvo por los stringers de proa, que se han retorcido, el resto de las piezas están en buen estado. Aún así habrá que reemplazar o modificar muchas de ellas. Las ligadas se han aflojado. En adelante usaré hilo de poliester encerado, mucho más estable que el nylon.


Actúe sobre el volumen del casco de dos modos:
reduje la manga de 53,5 cm a en 50,8 cm
Reduje la profundidad al arrufo en el respaldo de 20,5 a 17,5 cm.
Con esto aumentará la altura de la línea de flotación. El kayak navegará más hundido, más camuflado del viento. La eslora también aumentará, más veloz. La merma en la manga efectiva no será tan acusada como la de la anchura máxima, así que no es de esperar una pérdida de estabilidad demasiado drástica.

También quería mejorar la estabilidad direccional y la manera para ello es reducir el rocker. Para conseguirlo hube de suplementar las piezas de popa y de proa. La flecha del arco que describe la curva de la quilla, medido en el centro, pasó de 12,5 cm (sin duda la tensión de la tela había acentuado el grado de curvatura) a 6,4 cm. Ahora el kayak mantiene mejor el rumbo y aún se muestra ágil en los pasos estrechos y revirados.




Para completar el trabajo retrasé unos 5 cm el travesaño que me castigaba la espalda, lo que me permite insertar entre ambos un respaldo más mullido.

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